Semana 7: Visitando el terreno y muuuchos pensamientos


Esta semana regresamos a terreno con los chiquillos y tuvimos cápsula el jueves. En ella nos mostraron estrategias y referentes urbanos, mostrando como pequeños gestos -hundirse, mantener continuidad, etc.- pueden potenciar el espacio público y dar lugar a diferentes usos. Además nos dieron el encargo: 4 maquetas de intención espacial.

En mi caso, el proyecto debe consistir en viviendas + comercio. Aunque cada uno debe poner "el apellido" para caracterizar y darle cualidades. En mi caso, creo que el comercio debe estar asociado a producción local y emprendimientos de los vecinos, algo que pueda ir cambiando a lo algo de la semana, pero entendiendo que el comercio se da en el lugar en pequeña escala dentro de algunos pasajes. Y con respecto a la vivienda, quería darle un enfoque vinculado al bienestar y salud mental.

Una de las primeras veces que fuimos, nos contaba un pastor que existe un gran problema con el consumo de drogas en el lugar, pero que había mucha gente que asistía a talleres y actividades en la iglesia o que buscaba ocuparse con otras cosas, nos mostró en ese momento a una señora que se encontraba haciendo murales, por ejemplo. Es por eso que me parece apropiado abordar esta problemática social en un espacio que puede ser tan íntimo como la vivienda. Un enfoque terapéutico y comunitario, que rescate las relaciones de las personas con su entorno. Quiero prestarle especial atención a los elementos naturales, ya que son parte de como las personas configuran y entienden el lugar: la naturaleza plantada como signo de apropiación y embellecimiento del espacio público con pequeños jardines verticales o jardineras. Y la naturaleza "orgánica" o salvaje, como un elemento que configura patios interiores como lugar de estancia o cruce de vecinos.

Me parece importante entender y establecer criterios para la reinterpretación de la manzana. Creo que deben surgir de las formas de habitar existentes, para no arrasar con todo y plantear una organización que entiende poco y nada del cotidiano de las personas. Es un gran desafío, aunque estoy emocionada por esta etapa. En un lugar tan denso y donde la ocupación genera tensiones, hay que ser particularmente sensible con la intervención. Espero lograrlo y que no parezca que metí un ovni en el tejido del barrio jajaj.

Ahora me encuentro pensando en la espacialidad. En el qué, la acción que debe realizar mi proyecto para poder tejer y cumplir con el objetivo. A partir de ello podré empezar a explorar con modelos.

A modo de reflexión final, me propongo no ser tan autoexigente y confiar en mi proceso, el semestre pasado me costó bastante y pienso que no hice completamente el click a lo urbano, por lo que igual he estado nerviosa, sin embargo pondré todo de mí para entender paso a paso, aunque haya que intentar muchas veces o incluso empezar de cero. De lo urbano se desprende la arquitectura, nos dice la profesora Andrea.

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